A veces regresan sin nombre ni voz. Solo unos ojos que me miraron una vez y dejaron en mí una claridad imposible de borrar. Desde entonces viven en un rincón secreto de la memoria, como una lámpara que nunca termina de apagarse. No sé de dónde vienen cuando aparecen ni por qué vuelven en las noches más calladas. Tal vez los recuerdos caminan por dentro de nosotros como sueños que no han terminado de irse. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
POETARIO (O EL ARTE DE CONVERTIR EL INSOMNIO Y LOS PENSAMIENTOS EN LITERATURA) 🌙 ⏳ 🍂 🌊 ✨ ❤️ 🖋️
EL PLACER
Lo hacemos con ahínco, con denuedo, con tesón. Desde tiempos inmemoriales. Somos dos colosos frente a una muchedumbre hambrienta de fracasos. Nos miran extrañados por ello, como si fuéramos dos objetos en el museo de la efervescencia. Dicen que nunca lo alcanzaremos, que es más fácil obtener el goce emocional que el placer físico. Ante mi extrañeza me muestran fotos de rostros placenteros en grado sumo contemplando un paisaje. Les espeto que eso es fugaz, que tal visión es inmutable y que no responderá jamás a mis caricias. Las necesito. ¿Y eso es importante? Yo preciso saborear el contacto con la piel para saber que estoy vivo. No te debe extrañar. Si no me extraña. Lo que te vaticino es un invierno cubierto de llagas por un intempestivo frío que congelará las huellas de tus dedos para que no sientas los hirvientes latidos de mi pulso. Entonces, estaré muerto definitivamente. Al final, resucitarás. Confía en mí. Yo no te dejaré morir. No sé quién me habla. ¿Me oyes? (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
AMAR LA SOMBRA
Me censuraron hace unas semanas con muy mal gusto lo que escribí en un texto semejante a este. Me dijeron ―te escupo mi opinión, es lo que te mereces― que un hombre no habla o escribe de los senos de su amada ni en público ni en privado. Y muchas cosas más muy ofensivas. Me quedé pensativo y atribulado en un rincón de mi habitación. Me sentí culpable y afloró en mis manos el impulso bloguicida. Una lectora desconocida me comentó que hay personas que no entienden la creación literaria en forma de poema en prosa. Confunden al creador del texto ―tú― con el dueño/lector ―todos nosotros―. Tú escribes literatura, tú escribes literatura y punto. Al cerrar el correo, de pronto, una sombra se irguió delante de mí y me habló con voz sincera y sensual: No hagas caso a nadie. Mi cuerpo es para ti. Y cuando digo eso es para que tú hagas con él lo que quieras: amarlo, acariciarlo, describirlo o rechazarlo. Y se sentó en la cama con una sonrisa tan generosa que brotó como un milagro de la naturaleza en mi cuerpo un placer incombustible. Luego, cogí tu sombra de la mano, te sentaste primero en la cama, luego te acostaste e hicimos el amor de una manera que jamás había soñado. Cuando desperté, tenía una nota en el suelo que decía lo siguiente: la próxima vez que quieras experimentar lo que es el verdadero amor solamente tienes que llamarme. Y no fui capaz de encontrar la sombra que me había poseído en mis sueños. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
POR QUÉ ESCRIBO POEMAS EN PROSA
Escribo en poemas en prosa porque es en lo que mejor me escucho. No lo hago por compromiso ni por necesidad pública, sino por un placer íntimo, por esa sensación de reconocimiento que solo aparece cuando las palabras nacen en el formato en el que una parte de mí piensa, siente y recuerda. Escribo del mismo modo que leo: en silencio, sin prisas, como quien conversa consigo mismo sin esperar respuesta. La lengua me acompaña en ese espacio interior donde las emociones se guardan más de lo que se expresan, no por falta de intensidad, sino por exceso de cautela.
Siempre he sido una persona tímida. No una timidez de inseguridad constante, sino esa que observa antes de hablar, que prefiere el rincón tranquilo a la voz alta, que siente más de lo que dice. Y el poema en prosa, para mí, es ese rincón: un lugar donde las palabras pueden quedarse, reposar, no marcharse antes de tiempo. Muchas de las que escribo no han encontrado el momento adecuado para salir en otras formas. Se quedaron dentro por miedo a fracasar, a no ser comprendidas, a exponer lo que es profundamente personal: la soledad, el amor contenido, la frustración, la vergüenza, la desolación. En castellano, en cambio, se sienten a salvo.
Lo que escribo no nace de un dolor concreto, sino de una acumulación lenta de sentimientos. Son emociones pequeñas, cotidianas, a veces contradictorias, que se han ido instalando con el paso del tiempo. Y el poema en prosa me permite nombrarlas sin romper su delicado equilibrio. La soledad, aquí, no es abandono, sino elección parcial. Porque estar solo no significa estar vacío. Significa, muchas veces, estar acompañado de uno mismo, de los libros, de la memoria, de las palabras que aún no se han dicho. Y el poema en prosa es una de esas compañías silenciosas.
No pretendo explicar nada. Solo crear un espacio de sinceridad discreta. No hay grandes declaraciones ni gestos dramáticos. Hay silencios, dudas, miradas hacia dentro. Hay amor, pero no siempre correspondido. Hay deseos que no se cumplieron y otros que ni siquiera llegaron a formularse. Y siempre esa sensación de que hablar demasiado puede romper algo frágil. El poema en prosa me permite esa contención, esa manera de decir sin gritar.
Escribo poemas en prosa sabiendo que no todo el mundo se reconocerá en esta forma. Y está bien. No busco multitudes, sino lectores que entiendan que la vida emocional también se construye desde la reserva, desde la palabra que decide quedarse. Porque a veces, lo más verdadero es lo que nunca se fue. Y en mi caso, lo que nunca se fue el poema: la forma que me sostiene cuando escribo y que me devuelve, siempre, al lugar donde realmente estoy. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
NO HAY PAZ PARA MÍ
Lo que habita en mí no descansa. Es un vaciamiento lento del alma, un cansancio del espíritu que adopta formas grotescas y crueles. La angustia se disfraza, se burla, se arremolina como miedo persistente. Todo es congoja comprimida, inquietud repetida como cuentas de un rosario que no concede fe. Naufrago en un dulzor falso, en un desasosiego clínico, en una tristeza medida en dosis mínimas que no curan nada. Me hablan de descanso eterno, de paz, pero esa palabra no figura en mi vocabulario íntimo. Nunca supe cómo pronunciarla. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
