Tú y yo convertidos en floridos laureles. Nuestras sienes y nuestros cuerpos se esfuerzan en seguir latiendo y disfrutando gozosos del amor. Pero es imposible porque nuestras noches laten ya sin pulso ni ternura. Todo se ha convertido en una canción ácida que se ha desprendido diáfana de nuestros gélidos labios. Al fin y al cabo, dos vertientes de la misma soledad. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
