Quiero que me invites a un placer sin nombre, clandestino, de esos que no dejan huellas, pero abren mil puertas para que nuestros cuerpos pierdan el norte y suban, cegados, a una cima de goces invisibles. Y tú me repites que la delicia de esa gloria solo la conoceré contigo, que será un goce secreto, un pacto de piel y saliva. Mi fidelidad a la soledad es tan feroz, tan limpia, que no veo nunca el sol, que para mí siempre llueve. Y yo sigo aquí, empapado de espera. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
