Circunloquio de la necedad. Me dices que soy una auténtica mentira. Que he reconstruido un pasado sobre unos cimientos inexistentes. Me dices que yo no tengo ninguna credibilidad, que soy un despojo de un residuo de hemética pasividad. ¿Recuerdas cuando te pedía un compromiso, un simple compromiso? Y tú lo convertiste, influido por esa «magna familia» que presidía todos tus actos, en una exigencia de altar y alianza. ¿Cuántas veces te dije, sincera como el cristalino, que eso era una patraña? ¿Cuántas veces te escribí ríos de tinta argumentando que toda relación debía avanzar para no pudrirse como un charco de aguas estancadas? Y tú, dale que dale, que no te querías comprometer lo más mínimo, que tu libertad era intocable. ¿Recuerdas tus últimas palabras? Las relaciones precipitadas mueren sin remisión. ¿Quién dijo eso?, te espeté. Y tú guardaste silencio. No. Perdón. Repetiste lo de siempre. Y dale, te dije. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
