VERSOS SILENTES

Hay versos que viven en la penumbra de mi garganta, como huéspedes tímidos que rehúyen la luz. No son cobardes, no. Son versos que aprendieron a respirar en silencio, que se tejieron con hilos de pudor y de miedo, con la tinta invisible de lo que nunca se atrevió a ser confesado.

Los escribí en márgenes de agendas olvidadas, en servilletas arrugadas, en el vaho de los espejos. Algunos hablaban de ti, otros de mí, y los más valientes hablaban de nosotros, de lo que fuimos sin ser. Pero nunca los pronuncié. Porque decirlos era invocar un temblor, una grieta, una verdad que no sabía si quería escuchar.

A veces los siento agitarse, como pájaros encerrados en el pecho. Me piden vuelo, me piden voz. Y yo los miro, los acaricio con el pensamiento, les prometo que algún día… algún día serán aire.

Pero hoy siguen siendo eso: versos que nunca dije en voz alta. Y sin embargo, me habitan. (Poetario) (1994-2026)

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