Pienso en voz alta mientras avanzo por un camino de esta carballeira que echaba de menos. A veces lo que surge es prosa que busca un ritmo más que una conclusión; otras, preguntas que permanecen abiertas como claros en el bosque. No quiero enseñar nada, ni convencer a nadie. Quiero compartir este proceso mínimo: el gesto humilde de nombrar para que no desaparezca, de escribir para que lo vivido no se diluya sin dejar rastro. Y cuando llego al final del sendero —o quizá a su comienzo— siento que algo ha sido dicho, aunque no sepa exactamente qué. Me acompaña el olor de la tierra mojada, el crujir de las hojas bajo los pies, esa calma que no resuelve nada y, sin embargo, lo sostiene todo. Sé que mañana el tiempo volverá a apremiarme, que el ruido regresará con su insistencia habitual, pero también sé que esta carballeira permanece aquí, aguardándome. (Poetario) (1994-2026)
