CONTRA EL OLVIDO

Nos desnudamos como quien deja caer el último recuerdo del día. La noche cerró la puerta y nos quedamos dentro del silencio. Tu piel era una casa antigua y mis manos entraban despacio, como quien vuelve a un lugar que amó. Afuera llovía, o tal vez la lluvia éramos nosotros. Nos abrazamos para no desaparecer, para engañar al tiempo, para que la soledad tuviera, al menos, forma de cuerpo. (Poetario) (1994-2026)

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