GRITO DE NOCHE

Grito en la noche para que me oigas tú.

Grito cuando la casa se queda demasiado grande y el silencio pesa más que los muebles. Grito mientras los pájaros se posan en mi ventana y me miran con esa paciencia antigua que tienen las criaturas que no esperan respuesta.

Tú no me escuchas. O quizás sí, pero desde lejos.

Y mi voz se queda suspendida en la oscuridad como una cuerda que nadie sujeta.

Grito no para que vuelvas, sino para que no se apague lo que siento. Grito para recordarme que aún estoy aquí, que aún amo, que aún me duele tu ausencia como si fuera un órgano más del cuerpo.

Los pájaros inclinan la cabeza. Ellos sí escuchan. Ellos sí recogen el eco. Y convierten mi vida hambrienta en un sufrimiento que brilla. Porque hay dolores que iluminan, aunque quemen.

Grito cuando la madrugada parece no tener fin. Grito para no convertirme en piedra.

Grito porque amar y callar al mismo tiempo me desgarra.

Si alguna vez me oyes, no busques reproche en mi voz. Es solo necesidad.
Es solo amor intentando no morir en silencio.

Grito en la noche hasta que el alba empieza a borrar mi voz y me quedo, otra vez, solo con el latido. (Poetario) (1994-2026)

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